Exploración en noria Mahaicab

En meses pasados tuvimos la oportunidad de realizar una prospección general de un pozo artificial en forma cuadrangular que converge con una “vena” del manto freático para determinar su factibilidad ecoturística, destacar los elementos culturales y naturales, así como los riesgos del patrimonio y de los visitantes acuerdo a los protocolos del turismo alternativo.
Los integrantes de la expedición fueron Marcelo González, María Eugenia Paredes, Natalia Quintanilla y Ma. José Gómez, también nos acompañaron los espeleobuzos Andrea Anton, Sofía Sabbione y Carlos Orsacchini, así como nuestros anfitriones Adriana Blanco y Pedro Ahnert.
La cavidad explorada en la hacienda Mahaicab se localiza en la estructura que conformó una noria, elemento arquitectónico hidráulico que debió emplear un sistema de ruedas cuyo movimiento giratorio era generado por tracción animal (Chávez y Gómez 2010; Chávez, 2014). Este mecanismo era utilizado para extraer el agua localizada en las profundidades de un pozo artificial que llegó hasta las corrientes hidrológicas subterráneas; una vez obtenido el vital líquido, este debió ser distribuido a través de canales y vertida en el tanque (aljibe), así como en bebederos.
En la actualidad la noria no está en uso, debido a que carece de los mecanismos necesarios que permitían su función, sin embargo, aún se conservan elementos materiales que permiten reconstruir los espacios de acción, los sistemas constructivos, la inversión en el diseño y su trazo que refleja la importancia que esta obra tecnológica tuvo para el desarrollo de las actividades productivas de la hacienda.
En la parte central del basamento se localiza un pretil o brocal de planta rectangular en donde debió estar instalado el sistema hidráulico, no hay evidencia de que estuviera techado y si alguna vez lo fue, debió ser por materiales orgánicos que no dejaron evidencia material.
El agua del fondo se encontró fangosa, lo que producía un olor fétido debido a la putrefacción de los materiales orgánicos y a la falta de circulación del agua. Posiblemente, de remover dicho sedimento, se pueda localizar el canal de drenaje y, por tanto, se posibilite la circulación hídrica.
Junto al brocal del pozo encontramos un árbol de roble (Ehretia tinifolia L.), cuyo nombre común en lengua maya es Beek; así como un ejemplar probablemente de Alvaradoa amorphoides, conocido en lengua maya como bel siinik che’. En el cuerpo de agua y en la cavidad se localizaron residuos inorgánicos contemporáneos. Con respecto a la fauna observamos especímenes de Hamadryas sp. (mariposa), amblipigios, Smilisca baudinii (rana arborícola mexicana).

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