Prospección de Aktun H’om

Aktun H’om
por Fátima Tec Pool

Sábado 14 de abril de 2007

Aktún H’om ubicada en Tekax, en Yucatán

Objetivo: Conocer y realizar una prospección general de la cueva

Llegué a Tekax el viernes 13 de abril a las 10:30 pm de la noche, pernocté en la ciudad para estar lista al día siguiente muy temprano.

Sábado 06:15 am, estábamos listos para salir, sin embargo por cuestiones relacionadas con la renta de la camioneta y la impuntualidad de los otros integrantes, fue hasta las 9:00 am que partimos de la ciudad de Tekax para nuestro destino: la cueva de H’om.

La expedición estuvo integrada por: el guía Mario Novelo el “Topo” (Tekax), Tatiana Rodríguez (México, D.F), Eduardo Ordóñez (Chile) ambos pasantes de medicina que trabajan por la zona, Wilberth Peraza Ávila (trabaja para el IMSS), Julio Sosa Varguez (antropólogo y reportero del periódico Por Esto¡ corresponsal), Eduardo Ek Montalvo (scout), Maximiliano Camal Kab (Chofer) estos últimos oriundos de Tekax y Fátima Tec (Conkal).

El camino hacia la cueva estaba en malas condiciones, para transportarnos fue necesario rentar una camioneta, esta era vieja y de una cabina. La mayoría de nosotros viajamos en la parte de atrás del vehículo, quedando expuestos al sol y los gajos de los árboles.

Nuestra aventura inició en un camino de terracería limitado por grandes árboles en los laterales. Como es época de secas había muchos gajos que se encontraban caídos o colgados a poca altura, entonces el trayecto en la parte atrás de la camioneta fue lento pero con mucho movimiento con riesgos de golpearse o rasparse con alguna rama.

El paisaje fue agradable, pues muchas veces pasamos entre los cerros y otras sobre ellos. Después de una hora y media de transcurso finalmente llegamos. La boca de la cueva estaba a 20 metros de dónde nos estacionamos, la oquedad en sus alrededores se encontraba limpia (recientemente lo habían hecho). Este terreno pertenece a Roberto Hernández (Ex dueño de Banamex), el cual mandó a poner vigilancia en la entrada de la cueva para evitar que la gente la visite, debido a que el lugar en su interior resguarda un valor histórico y arqueológico único. Por ello a 20 m de la entrada de la cueva se encuentra la casa donde vive el custodio, el cual, afortunadamente no estuvo en todo el tiempo que visitamos el lugar.

A las 10:30 am llegamos y empezamos a prepararnos para descender. La cueva se trata de una oquedad o sótano con dos tiros verticales, la cual su primer acceso tiene forma elíptica y mide 25 m aproximadamente en su parte más amplia. El primer tiro es de 40 a 45 m aproximadamente y el segundo de 20 a 25 m aproximadamente, después la caverna continúa en forma horizontal.

Sobre la superficie y a la orilla de la boca de la caverna se encuentran varios árboles cuyas raíces están sujetas a las paredes y otras, permanecen colgadas hasta nuevamente enraizarse a la tierra de la parte de abajo del primer tiro. Esos árboles sirvieron como postes para amarrar las cuerdas para descender. Max el chofer fue el único que no bajo, se quedó a cuidar la camioneta y mochilas.

El inicio del descenso fue a las 11:30 a.m. bajé de primero, tuve la oportunidad de disfrutar desde abajo la belleza de la cueva, los colores, la textura visibles en las paredes que junto con las raíces de los árboles, las hojas, la humedad y la luz del sol que entra a través de los árboles de la superficie, el paisaje se tornó en diferentes verdes.

Posteriormente, los demás integrantes bajaron sin complicación alguna. Esta primera área corresponde a un espacio donde se pueden observar las piedras que pertenece al desplome que le dio origen al acceso a la cueva. Sobre la superficie se encuentra mucho sedimento como resultado de las hojas de los árboles, así como enormes troncos que cayeron probablemente por viejos, la luz del sol es suficiente para iluminar esta área.

Desde este punto de la cueva, todos avanzamos hacia la oscuridad aproximadamente 100 m hasta llegar al segundo tiro, donde nuevamente nos organizamos para descender y fui la primera en hacerlo. Para el segundo descenso una gran roca sirvió como base para hacer el anclaje. Mientras bajaban los otros integrantes aprovechamos el tiempo para observar los detalles de la cueva.

Uno de los vestigios contemporáneos que se conservan en el lugar son varios palos de madera que alguna vez fueron parte de los peldaños de una escalera. Estos se encuentran debajo del segundo tiro. También llamó la atención un conjunto de caracoles que se han reproducido en un solo hueco, probablemente para alimentarse de material orgánico como las semillas que dejan los murciélagos.

En esta área también se pudo observar que parte de las rocas de desplome que se encontraban en esa bóveda, tenían una composición poco común (para mi), se trataba de una consistencia como si las rocas estuviera cubiertas en parte con una argamasa de tierra roja mezcladas con piedras pequeñas menores a los 10 cm de ancho. Esta masa era frágil, fácil de desprender o romper. Esta composición se podía diferenciar entre la tierra del color del piso que era negra. Solo en esta bóveda se pudieron observar estas características.

Nuestra visita continuó, una vez abajo la cueva fue horizontal. Desde el principio del recorrido se podían admirar bellas formaciones, aunque lo que más interesante (desde la perspectiva arqueológica) fue la presencia de vasijas y unos recipientes en forma de batea in situ en diferentes áreas subterráneo que por sus características es muy probable que se trata de artefactos maya prehispánicos. Debido al tiempo que permanecimos en la cavidad no fue posible hacer un registro detallado de todo lo hallado, de esta manera solo se describirán generalidades.

Características de material cerámico
En la cueva se hallaron vasijas de las siguientes formas: ollas conocidas en la región como ‘chultuneras’1, es decir vasijas en forma de cántaros con base plana, cuerpo curvo convergente, cuello recto, borde engrosado y tres asas o agarraderas. Cazuelas de diversos tamaños de paredes curvo convergentes con borde plano. Cajetes de paredes recto divergentes, base plana y borde simple. Algunos cajetes tienen agarraderas muy pequeñas.

Con respecto a la decoración, se pudo observar en las cazuelas impresiones en bandas orleadas alrededor del cuerpo, otras tuvieron como decoración pintura chorreada sobre el cuerpo tanto en las ollas como en las cazuelas. El engobe fue difícil diferenciarlo debido a la humedad que permanece en la cueva que ha provocado que algunas de ellas se petrifiquen y otras tengan una capa de carbonato de calcio muy fino sobre toda la vasija. En algunas de ellas se puede ver los colores que predominan en la cerámica tipo Pizarra (crema, rojo, negro, café). El acabado de superficie es liso, pero se pueden ver manchas negras de cocción sobre el. La pasta es burda, con desgrasante visible de partículas blancas y negras, la primera probablemente se trate de concha o calcita.

En el recorrido se encontró poco material disperso, exceptuando aquellas áreas donde había concentración de vasijas. La cerámica fragmentada rota correspondía al mismo tipo que las enteras. Por las características de forma y acabado es posible decir que éstas corresponden a cerámica de Grupo: Muna, datadas para el Clásico Tardío/Terminal. En lo que respecta a la tipología se pudieron identificar los siguientes: Tipo: Pizarra Muna: variedad Muna, Tipo: Chumayel rojo sobre pizarra: variedad Chumayel y Tipo: Akil impreso: variedad Akil.

El estado de conservación de la mayoría de las vasijas fue buena debido a que algunas se encuentran petrificadas, otras se hayan enteras pero fracturadas o les falta un pedazo del borde o del cuerpo, otras están fragmentadas pero completas, es decir, se rompieron pero se encuentran todas sus partes cerca y otras probablemente descontextualizadas, pues se hallaron fragmentos grandes de vasijas juntas que no correspondían a la misma forma.

Descripción de los artefactos en forma de batea
Asociado a algunas vasijas se hallaron unos recipientes rectangulares, similares a las antiguas bateas de madera que se usaban para lavar ropa en Yucatán, solamente que este caso las dimensiones fueron menores. El largo de cada una de los recipientes varió de 40 a 60 cm aproximadamente, pero en el ancho fue de 20 cm aproximadamente en todas.

Estos artefactos probablemente fueron de madera, en la actualidad todas están calcificadas, todas tienen sobre su superficie una capa delgada de carbonato de calcio. Los recipientes son muy delgados y en apariencia parecen frágiles. El estado de conservación en algunas regular, algunas se hallaron completas, pero la mayoría de los casos se encuentran fragmentados y otras parecieran estas aplastadas.

Se calcula que en hay alrededor de 10 recipientes asociados a las vasijas en esta caverna.

Disposición de los materiales
La ubicación de las vasijas está distribuida en varias galerías y diversos contextos de la caverna. Unas perecieran indicar un camino, otras estaban dispuestas en la parte media de las bóvedas, otras parecían concentrarse en una sola área y otras se encontraban totalmente asiladas.

Algo interesante es que algunas vasijas estaban asentadas en áreas limpias de formaciones, otras estaban cerca o debajo de goteras permanentes y otras estaban dispuestas sobre un túmulo de piedras donde el remate era una vasija. En varias ocasiones su puedo ver los túmulos de piedras como una especie de altar, donde algunas veces también estaba asentado un recipiente en forma de batea.

La mayoría de las vasijas en forma de cajetes se encontraban llenos de agua, otros estaban en parte o totalmente petrificados. Una de los detalles que más me llamó la atención es que no se registró ninguna olla (tinaja) entera, es decir, todas se encontraban de alguna manera rotas, aunque sea un pedazo en la parte del borde, otras en la parte del cuerpo y otras completamente fragmentadas, como si las hubieran matado ¿?.

En cuando a la disposición de las vasijas, no pareció que estuvieran dispuesta en un solo sentido, es decir, que todos las ollas tenga la orilla de la boca en una dirección específica. Ningún cántaro se halló lleno de agua, a diferencia de los cajetes que en su mayoría se hallaron debajo de goteros (sino me equivoco ninguna olla se encontró parada, todas estaban acostadas).

Descripción de las pinturas
En una pared de la galería, mismo espacio donde estaba la mayor concentración de vasijas se hallaron pinturas ¿rupestres? En dicha pared se encontraron varios dibujos de los cuales solo se pueden hacer aproximaciones en cuánto a su forma.

– Detalle 1, se ubica en la parte inferior de la pared, parece tratarse de un ¿perfil? de un maya? Un español? Quizá también pueda interpretarse como las fauces de un animal, del cual está saliendo de la boca un rostro.

– Detalle 2, ubicado en la parte superior de la misma pared, se trata del perfil de un felino, posiblemente un jaguar mal trazado o trazado intencionalmente incompleto, debido a que solo se puede apreciar la mitad del cuerpo con representaciones de una piel moteada, similar a la que tienen los jaguares.

– Detalle 3, se pueden observar algunos detalles que complementan el dibujo general pero que son difíciles de definir. Sobresale un rectángulo (cartucho), similar a la que se usa en algunos glifos, también destaca una cruz que por las características de su color café, parece que fue sobre puesta a las pinturas que son de color negro, éstas últimas sugieren ser más antiguas y parece que fueron dibujadas con el difuminado de humo, esto podría estar indicando dos épocas diferentes.

En otra galería de la cueva hallamos en varias paredes pinturas en color rojizo, similar al color de la tierra que se encuentra en la misma caverna y de la zona. Las expresiones en esta pared fueron de otras características, se encontraron unos escritos probablemente en griego? o Latin?, además unos símbolos, incluso barras y círculos como en la numerología maya. A un costado de esta había un techo bajo en altura tapizado de pinturas poco distinguibles. En otro lado estaba el símbolo conocido como del tres en gato y una “X”, así como el contorno de dos muñecos, probablemente un hombre y una mujer. También había otra pintura que representaba aun hombre (en líneas) con un falo.

En otra pared estaba escrito helelen 8 de haya además de otras letras no distinguibles. Lo que más destaca es una letra en molde que dice xtecenlilipecoba’ y otros símbolos como aquel que parece un sol. En otra pared llamó la atención el trazo de un muñeco de facciones diferentes a las que estamos acostumbrados a ver de los mayas.

El regreso
Después de visitar el lugar, fue necesario regresar sin haber conocido toda la gruta. Sin embargo, era tanto lo que habían visto mis ojos en ese momento no me quedaba más que agradecer por la oportunidad de haber esta allá. Durante el trayecto en la cueva también pasamos por pequeños mantos de agua, y grandes bóvedas con bellas formaciones.

El camino de regreso fue más lento, debido al cansancio. El primer asenso lo hice con pocas dificultades, poco a poco los demás integrantes de la expedición fuero subiendo, mientras los que lo hicimos primero descansábamos para reponernos del esfuerzo y para prepararnos psicológicamente a lo que vendría, el segundo asenso.

Una vez que subimos 4 integrantes, nos adelantamos Eduardo y Yo para empezar el segundo asenso. En esta ocasión me tocó subir en la cuerda dinámica donde fue todo una tortura mi trayecto, pues cada vez que sentía que había subido, veía lo poco que en realidad había avanzado. Hubo momentos que me dediqué a escalar sobre las rocas y de esta manera avanzar, el único riesgo, es que habían partes más frágiles y por lo tanto la roca se desprendía y caían de manera que podría golpear al que estuviera subiendo en la otra cuerda.

Subir hasta la superficie fue lento y tortuoso, casi me llevé 40 minutos en terminar. Además tuve complicaciones como el que se me cayó el casco y luego el paliacate. Todo esto combinado con el cansancio fue la formula perfecta para poder desesperarse, pero no lo hice, solo lamenté estar colgada por mucho tiempo y cargar todo el peso de mi mochila en la espalda.

Finalmente a las 6:20 ya estábamos todos arriba, el asenso se hizo con dos cuerdas al mismo tiempo. Una vez arriba había que recoger todo el equipo para tomar el camino de regreso a Tekax, una vez listo todo, subimos a la camioneta alrededor de las 7:00 pm para retornar, como ya era tarde, nuestro temor fue el riesgo que corríamos nuevamente con los gajos y las ramas de los árboles que colgaban y que seguro nos golpearía, a diferencia de la mañana, ahora estaba oscureciendo y no podríamos preverlo.

Consideraciones finales
No hay duda que la importancia de la cueva es visible por la cantidad y calidad de vestigios arqueológicos hallados en su interior. Según los datos in situ las vasijas halladas en la cavernas corresponde al Grupo cerámico: Muna, para Horizonte Cehpech, que abarca los periodos Clásico Tardío / Terminal fechados entre el 550 d.c al 1100 d.C. el cual se caracteriza por el auge político, económico y social que tenían los mayas prehispánicos de la región Puuc.

En cuanto a las vasijas rotas y la descontextualización de algunas de ellas, no podemos asegurar de que tan antiguo o actual sea, por la distancia y dificultades que representa entrar a la gruta, es poco probable que alguien de alguna comunidad cercana entre a esta caverna. El número aproximado de vasijas halladas en H’om es de 40, es probable que halla mas debido a que las condiciones de preservación son regulares se han podido conservar. En cuanto a los artefactos de madera petrificados hay alrededor de 10, pudiera haber más.

Durante la visita a la cueva, pasaron los siguientes sucesos: los médicos, Tatiana y Eduardo tuvieron complicaciones de salud, pues les dio diarrea y tuvieron que evacuar varias veces en el subterráneo. A Wilberth se le quemó la mano con la cuerda y se le bajó la piel en uno de sus dedos. Julio se cayó y Yo me resbalé y también caí. Los golpes contra la roca que conforma la pared al subir y bajar los compartimos todos.

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